martes, 12 de abril de 2016

Lista negra de OCDE es violatoria de OMC


PLATAFORMA DE SERVICIOS INTERNACIONALES

Una carta-bomba para la OCDE: Álvaro Tomas

Ha caído en mis manos una carta dirigida a Angel Gurría, secretario de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), con fecha septiembre 17 de este año, que confirma la teoría que esboza un grupo de abogados panameños sobre la ilegitimidad de la OCDE y la necesidad de defender la plataforma de servicios internacionales de Panamá. Presumo que cuando recibieron esta nota, en París, nunca se imaginaron que Panamá estaba dispuesta a defenderse contratando una firma de abogados estadounidense de la talla de Greenberg Traurig.
Al autor de dicha misiva, James Bacchus, le sobran los méritos personales y profesionales para que la OCDE, al menos, haya fruncido el ceño colectivo.
Graduado de Yale con máximos honores, sirvió en el ejército estadounidense, es socio y abogado destacado de la prestigiosa firma Greenberg Traurig y jefe de su departamento de Global Practice, fue jefe del Tribunal de Apelaciones de la Organización Mundial de Comercio, Representante Comercial de los Estados Unidos (US Trade Representative) y fue electo al Congreso. En fin, son numerosas las razones para ser considerado una autoridad en temas comerciales y de competencia global. Cuando Bacchus habla, el mundo escucha.
Baltasar Gracián decía: “Lo bueno, si es breve, dos veces bueno”. Por lo que entraré con la traducción del párrafo central de la nota únicamente. La nota completa, en su idioma original, se encuentra en el blog: www.eduardo morgan.com.
“Basado en un extenso análisis legal hemos recomendado a Panamá que, en nuestra opinión, ninguno de los supuestos estándares internacionales (de la OCDE) cumplen los requisitos para ser considerados como derecho internacional, y que, por ende, Panamá no está obligado a cumplir con ellos…”. Se pone mejor: “…hemos advertido a nuestro cliente (Panamá) que con la posible aplicación de medidas punitivas recomendadas por la OCDE u otras (medidas) en contra de Panamá por otros miembros de la Organización Mundial de Comercio (OMC) –si Panamá escoge, en ejercicio de su soberanía no cumplir con todas las medidas exigidas en esos estándares– se crea la posibilidad de que se infrinjan significativamente los derechos legales de Panamá como miembro de la OMC bajo el acuerdo de la OMC y bajo el derecho internacional público. Por este motivo, cualquier medida punitiva podría darle a Panamá méritos para solicitar la intervención de la OMC y posiblemente, otras medidas internacionales”.
Ante esta apreciación fundamentada en aspectos legales, los que dudan de nuestro derecho a defendernos y se entregan a la noción de que no podemos evitar que la OCDE y sus países miembros nos avasallen y acaben con el centro financiero panameño, deben aceptar que estamos en lo correcto. Que no es una cuestión de patriotismo desmedido, sino una posición justa basada en el derecho internacional público y en la obligación como nación a defender nuestros intereses.
No podemos dejar que un grupo de países ricos, que solo pretenden disminuir sus déficits fiscales mediante la búsqueda de fondos no declarados por sus ciudadanos, afecten nuestra seguridad económica. Países como Argentina y Colombia u organizaciones como el G-20, el Foro Global y la OCDE no pueden determinar el futuro económico de Panamá, solo nosotros podemos hacerlo


Ver texto completo en http://impresa.prensa.com/opinion/carta-bomba-OCDE-Alvaro-Tomas_0_4368313187.html





lunes, 11 de abril de 2016

Panama Papers tienen tres Panama Problems



Panamá bluff
ANDREA MARTOS ESTEBAN05/04/2016

Desconfíen de las informaciones que empiecen con una cifra. A nuestro cerebro le encantan, se fascina y no es capaz de ver más allá. Hoy su vecina y la mía se han levantado hablando de “la mayor investigación de la historia del periodismo, 2’6 terabytes de información”. Recuerda la frase porque así es como empiezan la mayor parte de las notas de prensa sobre los ya conocidos Papeles de Panamá. Nadie sabe muy bien cuánto es eso de dos-con-seis-terabytes, pero al oído le parece una barbaridad que se transforma en festival de neuronas cuando la cifra se antecede de la laudatio que la prensa responsable se regala desde la primera línea.
Las mentiras se propagan por la vía del agotamiento: repita unas cuantas veces que dos y dos son cinco y a la vuelta de unos meses le tildarán de loco si aventura que son cuatro. De modo que no queda otra que recorrer el mismo camino para desmontarlas. Sea. Aquí va una vez más: Las sociedades offshore son perfectamente legales. La ilegalidad, de haberla, está en ocultar capitales procedentes de actividades ilegales. Sin abandonar ni la vía del agotamiento ni la de los hechos jurídicos, Panamá no es un paraíso fiscal. La OCDE no lo considera así e incluso el país tiene abierto un tratado de doble imposición con España.
Esta clase de vehículos financieros son utilizados tanto por inocentes como por delincuentes. Delincuentes que, insistamos, ya lo eran antes de destinar aquí su dinero y no por el hecho mismo de la cuenta en Panamá. Clientes de una sociedad offshore pueden ser ciudadanos amenazados por las condiciones de seguridad en su país, artistas o diseñadores que protejan propiedad intelectual o simplemente una persona que decida por el motivo que considere que quiere depositar allí su dinero, que para algo es suyo.
Que la perfección estaba en los detalles, si bien la perfección no era un detalle es algo que Da Vinci conocía bien, pues durante su vida construyó no solo muchos aparatos sino múltiples historias. También aquí los matices son relevantes: los papeles de Panamá no recogen una lista de culpables sino una ciénaga de presunciones. Hubiera sido la mayor investigación periodística de la historia si los no menos mayores investigadores hubiesen discriminado qué datos de todos esos dos-con-seis-terabytes corresponden a delitos reales. No ha sido así. Estamos por tanto ante una filtración, inmensa, pero una filtración.
Quizá quede algo de romanticismo en todo el asunto, reuniones clandestinas, gabardinas oscuras y números de teléfono camuflados en el dorso de la tira de seda que adorna el sombrero de turno. Sin embargo, la realidad no hace prisioneros. Esta investigación de trinchera está financiada por la Open Society Foundations y la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), es decir, la fundación George Soros y el gobierno americano. Naturalmente, que en los famosos papeles no aparezcan empresas o personajes estadounidenses es una coincidencia cuántica.
Shakespeare, Mr. William, además de un evasor de impuestos profesional a mayor gloria del Imperio Británico, advirtió en boca de Yago, personaje genial y odioso de Otelo: “Cuídese de la envidia, mi señor, es un monstruo de ojos verdes que disfruta devorando a sus víctimas”. La envidia es un pecado absurdo como pocos. Al contrario que la avaricia o la soberbia, perjudica a quien la padece. A la brisa panameña, nuestro pecado patrio se aviva y deja ver la cuestión de fondo. ¿Cuál es el problema de la sociedad offshore? Que no es mía. Una vez más, la explicación al revuelo mediático empieza en lo más íntimo.
Los Panama Papers tienen tres Panama Problems, a cual más peliagudo. Uno, el legal y quizá el más sencillo, ya está descrito. El segundo refiere a la capacidad real de acceder a estas soluciones fiscales. El verdadero cambio en España es la revolución fiscal. No existe una Asociación de Contribuyentes, como sí sucede en otros países. Ningún partido propugna bajadas de impuestos significativas y reales. Los del Cambio, el Recambio, la Casta y la Neocasta tienen ahora una oportunidad de oro para pedir SICAVS para todos. Estimado conciudadano, hermano de gleba, no se deje seducir por la propaganda del Ministerio de Hacienda: el escándalo no es querer salvar unos euros de la muy visible mano del Estado sino trabajar medio año para el gobierno y contemplar con pasmo cómo se dilapida nuestro esfuerzo con poco tiento y menos celo.
Último, el papel de la moral. Actuar acorde a las propias creencias le permite a uno dormir más tranquilo. Pero lo tranquilo que uno quiera dormir es cuestión estrictamente personal. Si el folclórico correspondiente decide que no es relevante, no seré yo quien le afee la conducta en la medida que su actividad no parasite el presupuesto público. Asunto bien distinto es el de los caudales de los mandatarios nacionales. Para el tripulante de un avión de pasajeros, la seguridad de la aeronave va estrictamente ligada a su vida: si se estrella, se estrella él. Nada diría a la actividad anterior y posterior a la dedicación política. Ahora bien, mientras su sueldo dependa del madrugar de sus conciudadanos la inversión no debería ir más allá del Tesoro Público. Jugarse la piel. Como uno más. Porque su dormir tranquilo también es el nuestro.
Ver texto completo en https://www.juandemariana.org/el-ijm/personal/andrea-martos-esteban-0


Noticias de los Papeles de Panama benefician a competidores

Panamapapers favorece a Grupo Rotschild quien busca crear paraisos fiscales dentro de E.U., para los cuales Panamá es un competidor fuera de control.  370 periodistas del Consorcio Internacional desconocen a quienes sirven en realidad.



¿QUÉ SE ESCONDE REALMENTE TRAS LOS “PAPELES DE PANAMÁ”?


Estas últimas horas, ha estallado el que promete ser uno de los grandes asuntos del año y uno de los mayores escándalos financieros de los últimos tiempos: los “Papeles de Panamá”.

370 periodistas de todo el mundo, han participado en una intensa investigación internacional sobre paraísos fiscales, que ha culminado con la liberación de 11,5 millones de documentos.
Esta gran revelación sobre empresas en paraísos fiscales procede, según sus autores, de los datos del despacho de abogados panameño Mossack Fonseca, especializado en crear sociedades mercantiles ‘offshore’.
El periódico alemán ‘Süddeutsche Zeitung’ fue el primero en conseguir el acceso a los 11 millones y medio de documentos y se los facilitó al Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés).
De acuerdo con estos materiales, hasta 12 jefes de Estado y numerosas personalidades de ámbitos políticos, culturales y deportivos están vinculados a las sociedades opacas. La filtración proporciona datos sobre las supuestas actividades financieras de 128 políticos y cargos públicos de diferentes países.
Hoy en día, Mossack Fonseca es considerado uno de las cinco mayores firmas “mayoristas” del mundo de secretos offshore. Cuenta con más de más de 500 empleados y colaboradores en más de 40 oficinas en todo el mundo, incluyendo tres en Suiza y ocho en China, y en 2013 tuvo una facturación de más de 42 millones de dólares. De hecho, los sucios dedos de Mossack Fonseca se pueden encontrar en el comercio de diamantes de África, en el mercado internacional del arte y en otros negocios que prosperan en secreto.
Un análisis del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) de los archivos filtrados encontró que más de 500 bancos, sus filiales y sucursales han trabajado con Mossack Fonseca desde la década de 1970, para ayudar a los clientes a gestionar las empresas offshore. UBS creó más de 1.100 empresas offshore a través de Mossack Fonseca. HSBC y sus afiliados crearon más de 2.300.
Por lo tanto, se hablará y mucho sobre este asunto.
Por ejemplo, medios occidentales ya han aprovechado la filtración para realizar un ataque propagandístico contra la figura de Vladimir Putin, un hecho que medios rusos controlados directamente por el Kremlin, han utilizado para denunciar el sesgo de estos medios.
De hecho, días atrás, cadenas como RT o Sputnik, ya habían publicado anteriormente que:  “El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, advertía que el Kremlin estaba al tanto de los preparativos de un ‘ataque mediático’ contra el presidente Vladímir Putin”.
PERO ¿DE QUÉ VA EN REALIDAD EL ASUNTO DE “LOS PAPELES DE PANAMÁ”?
Este asunto trata sobre el nebuloso mundo de la evasión fiscal y los paraísos fiscales, que según datos del Banco Mundial, el FMI, la ONU y los bancos centrales, esconden entre 21 y 32 billones de dólares, mediante bufetes de abogados en pequeña países del Caribe (y Estados de EEUU) que “lavan” el dinero de los súper ricos.
Pero una de las primeras cosas que deberíamos hacer, es aprender un poco más sobre la verdadera estrella de esta historia, el despacho de abogados panameño Mossack Fonseca, pues la historia de la empresa y de sus fundadores, resulta fascinante, según ha denunciado el sitio web Fusion.
Para empezar, debemos conocer la extraña conexión del bufet de abogados con la CIA y el nazismo:
“La familia de Jurgen Mossack llegó a Panamá en la década de 1960. Durante la Segunda Guerra Mundial, su padre había servido en las Waffen-SS nazis, de acuerdo con los archivos de inteligencia del Ejército de EE.UU. obtenidos por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ). Una vez en Panamá, el viejo Mossack se ofreció a la CIA para espiar a los comunistas en Cuba”
Una de las conexiones importantes de Mossack Fonseca, la tenemos en el estado de Nevada, en EEUU.
En Nevada, los archivos filtrados muestran que empleados de Mossack Fonseca trabajaron a finales de 2014 para ocultar los vínculos entre la sucursal de la firma de abogados en Las Vegas y su sede en Panamá, a la espera de una orden judicial de Estados Unidos que le exigía entregar información de 123 empresas constituidas por el bufete de abogados. Fiscales argentinos habían vinculado esas compañías con sede en Nevada con un escándalo de corrupción asociado a los ex presidentes argentinos Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner.
Pero, ¿por qué son especialmente importantes las actividades del bufet en Nevada?
Bien, pues porque Nevada se ha convertido en el Nuevo Paraíso Fiscal Mundial, dentro de los propios EEUU, junto con otros estados como Wyoming y Dakota del Sur.
Resulta especialmente insultante e indignante que los EEUU, después de tantos años de presionar a otros países para perseguir a los estadounidenses ricos que evadían su dinero en paraísos fiscales offshore, se haya convertido precisamente en un paraíso fiscal que oculta en secreto el dinero evadido por todo tipo de extranjeros multimillonarios.
Todo el mundo, desde abogados Londinenses hasta sociedades fiduciarias suizas, están ayudando en estos momentos a los multimillonarios a mover sus cuentas desde lugares como las Bahamas o las Islas Vírgenes Británicas, hacia Nevada, Wyoming y Dakota del Sur.
Ese dinero sucio extranjero y local es bienvenido en los EEUU sin hacer preguntas, y es protegido por el secreto fiscal más impenetrable disponible en cualquier lugar del planeta.
Incluso se podría decir que los paraísos fiscales de EEUU son la nueva Suiza, las nuevas Bahamas o el nuevo Panamá.
De hecho, para la mayoría de los estadounidenses, el concepto de paraíso fiscal offshore ya no tiene sentido con la aprobación de la ley FATCA, que hace imposible llevar el dinero sucio estadounidense al exterior. Ahora, todo el dinero sucio de los norteamericanos…se blanquea dentro de los propios EEUU.
Por ejemplo, la firma con sede en Ginebra Cisa Trust Co. SA, que asesora a los latinoamericanos ricos, está a punto de abrir oficinas en Pierre, Dakota del Sur, para “atender las necesidades de nuestros clientes extranjeros”, según declaró John J. Ryan Jr., presidente de Cisa.
Trident Trust Co., uno de los mayores proveedores del mundo de fideicomisos offshore, trasladó docenas de cuentas fuera de Suiza, Gran Caimán y otros paraísos fiscales hacia Sioux Falls, Dakota del Sur, en diciembre.
¿QUIÉN ESTÁ DETRÁS DE LAS FILTRACIONES?
Pero si hay una firma específica que encabeza la conversión de los EEUU en un nuevo paraíso fiscal al estilo Panamá es Rothschild.
Rothschild, la centenaria institución financiera europea, ha abierto una empresa de confianza en Reno, Nevada, a pocas cuadras de los casino Harrah y Eldorado.
Ahora Rothschild está moviendo la fortuna de clientes extranjeros ricos desde paraísos fiscales como las Bermudas, sujetos a las nuevas exigencias internacionales de divulgación, a fideicomisos administrados por Rothschild en Nevada, que están exentos de todos esos controles.
Así es como lo exponíamos en un artículo en el Microlector a inicios de febrero…
Cada vez más bancos suizos y de otros países están trasladando las fortunas de sus clientes a EEUU, que no ha firmado los estándares bancarios internacionales.

EE.UU. se ha convertido en la mejor opción para trasladar las cuentas bancarias de los más ricos para evitar pagar impuestos y ocultarlo de los Gobiernos de otros países.
A logo of Banque Privee Edmond de Rothschild is seen on the bank building before a news conference for the group's 2010 results, in Geneva
Tras años arremetiendo contra otras naciones por ayudar a los estadounidenses más acaudalados a esconder su dinero, ahora EE.UU. está emergiendo como un paraíso fiscal de primer orden para los extranjeros adinerados.
Casi 100 países, entre los que no se encuentra EE.UU., firmaron los acuerdos sobre el intercambio de información de cuentas financieras de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
La entidad financiera europea Rothschild, con una fuerte influencia en la Reserva Federal estadounidense, y otros importantes bancos con sede en Suiza, las islas Bermudas o las islas Caimán han abierto y traslado las fortunas de sus clientes extranjeros a sus nuevas sucursales en los estados de Nevada y Dakota del Sur, donde no están sujetas a la nueva normativa de divulgación de información y promueven la confidencialidad y la baja fiscalidad.
EEUU atrae a clientes extranjeros para que depositen su dinero en el país, garantizando a cambio total confidencialidad, lo que convierte a EE.UU. es uno de los pocos países donde las entidades financieras promueven la captación de fondos asegurando que la información sobre los depósitos no será divulgada a las autoridades extranjeras.
En un borrador de su presentación en San Francisco, la firma Penney, perteciente al grupo Rothschild, escribió que los EEUU: “son efectivamente el mayor paraíso fiscal del mundo. Estados Unidos carece de los recursos para hacer cumplir las leyes fiscales extranjeras…y tiene pocas ganas de hacerlo”.
UNA MANIOBRA CALCULADA
Así pues, queda muy claro de qué va en realidad todo este asunto de “los Papeles de Panamá”.
Es una gran jugada, para acabar de una vez por todas con paraísos fiscales como Panamá, con un objetivo evidente: acabar con la “competencia” y convertir a EEUU en el ÚNICO paraíso fiscal real del mundo al que los ricos y multimillonarios desplacen sus capitales para ser limpiados y blanqueados.
Y los principales beneficiarios de esta maniobra de “destrucción de la competencia”, son precisamente, firmas como las del grupo Rothschild, que están impulsando activamente la creación de estos paraísos fiscales dentro de EEUU.
Ahora escucharemos a gran cantidad de gente que se llenará la boca sobre los escándalos de evasión fiscal de gente como Putin, Messi, Almodovar, Macri o la hermana del Rey de España, y propugnará que se les castigue con toda el peso de la ley, y muchos de ellos nos hablarán de “la gran tarea periodística realizada por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ)”.
Incluso habrá un buen número de memos que nos venderán la moto de que el “mundo está cambiando” y nos dirán que “los multimillonarios y las élites están empezando a ser perseguidos” y que la justicia está ganando en el mundo.
Pero ninguno de ellos nos hablará de que hay algunos aspectos de esta investigación que sospechosamente se están pasando por alto.
Por ejemplo, que de momento, no ha aparecido el nombre de ninguna figura prominente norteamericana en las filtraciones.
Y es que quizás deberíamos saber quienes son los principales donantes del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ). Entre ellos podemos encontrar: Adessium Fundación, Open Society Foundations, The Sigrid Rausing Trust, the Fritt Ord Foundation, the Pulitzer Center on Crisis Reporting, The Ford Foundation, The David and Lucile Packard Foundation, Pew Charitable Trusts and Waterloo Foundation.
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Llama la atención que uno de los principales financiadores de esta organización sea la Open Society del magnate George Soros.
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Eso también debería dar que pensar, ¿no?
Más información sobre el asunto en el artículo: NO TE DEJES ENGAÑAR: ESTE ES EL OBJETIVO FINAL DE LOS “PAPELES DE PANAMÁ”
Lo que estamos viendo pues, no es exactamente una investigación periodística pura, sino una maniobra de determinadas élites para enriquecerse y reconfigurar muchos aspectos de la economía mundial, así como para impulsar sus oscuros proyectos para el nuevo paradigma que están diseñando.
Ya lo denunciamos en el año 2012 y lo volvemos a advertir ahora: estamos viviendo la transición hacia el nuevo paradigma social, económico y político del Nuevo Orden Mundial y para realizar este cambio, se sacrificarán muchas figuras que se creían intocables, y que en realidad no eran más que peones.
Veremos rodar cabezas de personajes prominentes, que ejercerán de figuras “ejemplarizantes” para justificar las bases del Nuevo Orden.
Y los encargados de utilizar como argumento esta “putrefacción del viejo mundo capitalista” para impulsar el discurso de los cambios sociales necesarios que llevarán al Nuevo Orden, ya han sido situados en sus posiciones estratégicas: forman parte de falsos movimientos de base, grupos de activistas que protestan y partidos políticos de nueva creación liderados por jóvenes políticos que van en mangas de camisa y que llevan el pelo largo.
Ellos y otros líderes mediáticos como el presidente Mújica de Uruguay o el Papa Francisco, serán los encargados de aprovechar la inmensa cantidad de corrupción destapada para impulsar los cambios necesarios hacia el Nuevo Orden Mundial.
Entre ellos, la necesidad de acabar con el dinero físico y imponer la utilización del dinero electrónico, bajo el pretexto de luchar contra la evasión fiscal.
Un cambio que nos convertirá a todos en esclavos totalmente dependientes de los bancos y los estados que les sirven de poder ejecutivo.
Y acostúmbrense también a escuchar hasta el agotamiento la palabra“global”“primera investigación periodística global”, “fraude fiscal global”, “necesidad de organismos de control global de capitales”, etc, etc…
Así pues, todo esto está siendo diseñado para impulsar una agenda determinada.
Nada es al azar.
Si alguien creía que las élites estaban perdiendo el control de la situación y que su poder estaba siendo amenazado, que despierte de su patético sueño.
Todo lo que vemos, forma parte de sus planes…
Más información sobre el asunto en el artículo: NO TE DEJES ENGAÑAR: ESTE ES EL OBJETIVO FINAL DE LOS “PAPELES DE PANAMÁ”

Fuentes: http://www.zerohedge.com/news/2016-04-03/mossack-fonseca-nazi-cia-and-nevada-connections-and-why-its-now-rothschilds-turn
http://www.zerohedge.com/news/2016-04-03/unprecedented-leak-exposes-criminal-financial-dealings-some-worlds-wealthiest-people
Ver texto completo y fotos en https://elrobotpescador.com/2016/04/04/que-se-esconde-realmente-tras-los-papeles-de-panama/

En defensa de los "paraísos fiscales"

Ya que para la OCDE, Panamá es un paraíso fiscal, entonces vamos a defenderla.




En defensa de los "paraísos fiscales"

Thierry Afschrift


A principios de año la Policía alemana investigó a numerosos contribuyentes de su país. Se basó para ello en una lista que compró, por más de cuatro millones de euros, a un antiguo empleado de una fiduciaria de Liechtenstein. Parece que en esa lista figuraban los nombres de los contribuyentes alemanes que han constituido o sido beneficiarios de fundaciones radicadas en el Principado.
La mayoría de los medios de comunicación presentó el caso como una prueba de la complicidad de Liechtenstein con fraudes o evasiones fiscales llevadas a cabo por individuos residentes en Alemania y otros países europeos. A mí me parece que ese enfoque era inexacto, y que los hechos expuestos sacan a la luz un problema mucho más grave: ¿son acaso compatibles con el Estado de Derecho los métodos utilizados en ciertos países para luchar contra el fraude y la evasión fiscales?
Dos sistemas
En la mayoría de los países europeos rige un sistema político-fiscal caracterizado por la amplia intervención estatal y los impuestos elevados (Big Government & High Taxes). El Estado se asegura en ellos un gran número de funciones, y para financiarlas recurre a un sistema impositivo voraz. Esta elección implica sacrificios significativos para una gran parte de la población, tanto en términos económicos como en materia de libertades individuales, debido al carácter restrictivo de los controles, las obligaciones y las sanciones que se han de soportar.
En la medida en que lo ha elegido la sociedad, resulta evidente que estamos ante un sistema legítimo. Por otro lado, el fraude fiscal es una falta consciente contra las normas establecidas, y como tal ha de desaprobarse. La evasión fiscal es algo bien distinto: se trata de organizar el patrimonio de tal manera que, sin dejar de respetar la ley, se tribute lo menos posible.
El sistema del Big Government, con su poderoso Estado tentacular, que impone a la ciudadanía una presión fiscal y parafiscal enorme, no es superior al resto, ni en el plano económico ni a la hora de respetar los derechos del hombre. Significativamente, en Europa los países que tienen una fiscalidad menos estricta, como Luxemburgo, Irlanda o Suiza, son los más prósperos y los que disfrutan de mayores niveles de protección social. Sea como fuere, no hay razón alguna para pensar que la gente no podría optar por un sistema en el que el Estado tuviera menos importancia y que, por tanto, no precisara de tantos fondos; un sistema, en definitiva, donde se hubieran de soportar menos cargas fiscales y sociales. De hecho, este sistema (Small Government & Low Taxes) es el que rige en los denominados paraísos fiscales, como el Principado de Liechtenstein, Mónaco y Andorra, y disfruta de la misma legitimidad que el otro, pues también ha sido sancionado por la ciudadanía.
La competencia fiscal
Como existen diversos sistemas fiscales, la competencia en este terreno está a la orden del día. Los países que han optado por los Estados grandes y los impuestos altos tienen que comprender que a sus ciudadanos pueden atraerles otros que les exijan menos, y que, por eso mismo, decidan establecerse o invertir dinero en ellos.
Quien decide abandonar su país por motivos fiscales no está haciendo otra cosa que, sin salirse de la legalidad, mostrar su desacuerdo con su Gobierno y otorgar su confianza a otro sistema. Lo mismo cabe decir de los inversores y los ahorradores.
El principio de competencia fiscal no ha sido sometido a crítica. Sólo existe, en la OCDE y la UE, una noción, muy imprecisa, de "competencia fiscal perjudicial". Evidentemente, con esto se quiere decir no que la competencia fiscal sea perjudicial, sino que algunas modalidades sí lo son.
Este concepto no está exento de críticas; y es que se basa en el supuesto de que toda competencia fiscal que resulte perjudicial para los Estados es igualmente perjudicial para los ciudadanos de los mismos. Como si el interés del Estado se correspondiera necesariamente con el de la gente. Como si el nivel óptimo de fiscalidad fuera el que proveyera de más recursos a las arcas públicas. Por otra parte, ha de decirse que, en su acepción más corriente, competencia fiscal perjudicial hace referencia a los Estados que ofrecen a los no residentes y a las compañías extranjeras ventajas a las que no pueden acceder los residentes y las compañías nacionales. Así las cosas, se trata de una etiqueta que no se puede colgar a paraísos fiscales como Liechtenstein, cuyo sistema impositivo es muy poco oneroso tanto para los residentes como para quienes no lo son.
El Principado, con razón o sin ella, ha aceptado libremente derogar sus propias normas para aplicar la directiva europea sobre gravámenes al ahorro. En virtud de un tratado suscrito a tal efecto, practica una retención directa del 15% (del 20%, a partir del 1 de julio de este mismo año) sobre el patrimonio de las personas físicas residentes en la UE. No hay una sola disposición de tratado alguno que obligue a Vaduz a revelar a autoridades fiscales extranjeras la identidad de los ahorradores que invierten en sus bancos. Desde este punto de vista, Liechtenstein actúa exactamente igual que infiernos fiscales como Austria y Bélgica. La directiva europea sobre el ahorro tampoco recoge que se haya de revelar la identidad de los beneficiarios de sociedades, fundaciones o entidades.
Por todo esto, la infamia que el Gobierno alemán intentó cometer recientemente con el pequeño principado alpino careció de justificación alguna. Como el resto de paraísos fiscales, Liechtenstein respeta sus compromisos tanto en materia de gravámenes al ahorro como de blanqueo de capitales. Para todo lo demás, se limita a aplicar un sistema fiscal distinto del alemán pero de indudable legitimidad.
Lo mejor que podría hacer Alemania para no sufrir tanto por la competencia fiscal sería reducir su tipo impositivo y, así, ganar atractivo entre los ahorradores.
'Paraísos fiscales' y fundaciones
Las fundaciones no son instrumentos pensados para estafar al fisco, sino entidades jurídicas –presentes no sólo en los paraísos, también en países como Bélgica y Holanda– que tienen por objetivo crear –con la misma filosofía que los trust anglosajones– un patrimonio independiente del fundador que pueda sobrevivir a éste y beneficiar, o no, a sus descendientes. Los estafadores no necesitan fundaciones, ni lo tendrán más fácil si deciden finalmente crear una. Este tipo de entidad puede permitirles, en todo caso, organizar de determinada manera su patrimonio.
No cabe oponer objeción alguna a los paraísos fiscales por permitir a la gente que constituya fundaciones, sobre todo cuando, como ocurre en Liechtenstein, las condiciones fiscales son las mismas para los residentes y para los no residentes. Lo mismo cabe decir de otro tipo de sociedades o entidades jurídicas, como los trust y los Anstalten. El anonimato que procuran este tipo de organizaciones no es algo desconocido en aquellas economías sometidas a una fuerte tributación, en las que puede obtenerse el mismo resultado si se recurre, por ejemplo, a las acciones al portador o a los fideicomisos.
El anonimato es consecuencia de una elección ética tan legítima como la que subyace en la elección de un sistema de baja imposición fiscal. Aquí desempeña un papel fundamental la idea de que el respeto a la vida privada, a la esfera privada del individuo, prima sobre los intereses del Estado. ¿Hace falta recordar que el artículo 8 del Convenio Europeo de Derechos Humanos protege el derecho a que la vida privada de la gente sea respetada? El referido artículo contempla, sí, la posibilidad de que los Estados puedan injerirse en la vida de los individuos –en caso, por ejemplo, de que sea necesario para el "bienestar económico" del país en cuestión–, pero no se trata de una obligación. No se puede forzar a un Estado a que derogue el respeto a la vida privada, o el secreto bancario, para garantizar el "bienestar económico". Incluso puede haber Estados, como el Principado de Liechtenstein, que consideren que existe una diferencia esencial entre el bienestar económico y la voracidad fiscal, y que, por ello, opten por el modelo de Estado reducido e impuestos bajos.
A propósito de la falta de cooperación
A Liechtenstein –y al resto de paraísos fiscales– se le podría reprochar, en todo caso, que no intercambie con otros países los datos relacionados con los ingresos de extranjeros y no residentes. Pero sólo si el Principado –o cualquier otro de los paraísos– colaborara activamente con dichas personas en la comisión de delitos como el fraude. Que no es el caso.
El hecho de contar con un sistema bancario y fiscal que permita la creación de entidades jurídicas con un bajo tipo impositivo no puede considerarse una prueba de complicidad con el fraude. Las fiduciarias y entidades bancarias de países como Liechtenstein no se encargan de la ejecución de obligaciones fiscales como el pago del impuesto sobre la renta, lo cual incumbe exclusivamente a sus clientes, y los Estados en que están radicadas no desempeñan papel alguno en el cumplimiento de tales obligaciones, por lo que no se les puede decir nada cuando alguien las incumple.
¿Se puede exigir a esos Estados que obliguen a los bancos que operan en su territorio a revelarles datos de sus clientes, y que faciliten dichos datos a otros Estados?
Difícilmente podemos responder afirmativamente esta pregunta sin aportar un juicio de valor sobre el sistema que han elegido los paraísos fiscales, que respeta escrupulosamente el derecho de la gente a la privacidad. Al no procurar datos a administraciones fiscales extranjeras, Liechtenstein y los demás paraísos no hacen sino aplicar a los extranjeros, sin ningún tipo de discriminación, las mismas normas que rigen para los nacionales. En los paraísos, el respeto a la vida privada, garantizado por un eficaz secreto bancario, prima sobre los intereses patrimoniales de los Estados, tanto del local como de los extranjeros. Conviene añadir, en este punto, que casi todos los paraísos aceptan injerencias en tal derecho cuando se trata de denunciar delitos graves, como el tráfico de drogas y armas o los crímenes contra la Humanidad. Y lo aceptan porque, tanto en sus sistemas como en los demás, castigar esos delitos representa una necesidad más perentoria que la protección de la vida privada de quienes los cometen.
Es legítimo que Estados como Liechtenstein antepongan el estricto respeto a la privacidad de quienes han optado por su sistema de Gobierno limitado y bajos impuestos a los intereses de otros Estados con otro concepto del papel que éstos han de desempeñar en las sociedades. Así las cosas, tienen perfecto derecho a no ejercer de delatores de nadie, a no denunciar a gente que no ha cometido infracción alguna en su territorio. La delación es un acto que numerosas sociedades consideran moralmente reprensible, y ningún sistema podría justificar que se obligase a un Estado soberano a ser un delator en nombre de unos valores que no comparte.
Las presiones ejercidas sobre los paraísos fiscales, que, por los motivos que hemos expuesto, sólo ejercen su derecho soberano a organizar su vida económica como desean, superan a menudo lo aceptable. Como hemos visto en el affaire Liechtenstein, ha habido agentes estatales que han corrompido a trabajadores de entidades bancarias o fiduciarias radicadas en un paraíso fiscal para obtener datos que no podrían haber obtenido legalmente. Por cierto, el aceptar datos que se sabe han sido obtenidos ilegalmente puede ser considerado encubrimiento; y tanto la corrupción como el encubrimiento se consideran actividades ilícitas graves en todos los países, a diferencia de lo que ocurre con el fraude fiscal. Los llamamientos de varios países de la UE, empezando por Alemania, a una mayor cooperación internacional en la lucha contra la delincuencia es, por lo tanto y cuando menos, paradójica.
En caso de que se finalmente se abriera una investigación en Liechtenstein por corrupción y encubrimiento, cabría preguntarse si no sería lógico que se entregaran a la justicia del Principado quienes han violado la legalidad de dicho país y perjudicado a numerosos bancos, fiduciarias y particulares, con independencia de que fueran o dejaran de ser funcionarios alemanes. Si se quiere reforzar la cooperación internacional, nada mejor que empezar por aquellos delitos considerados graves tanto en el Estado que solicita la ayuda como en el que la concede...
Texto completo en http://www.ilustracionliberal.com/36/en-defensa-de-los-paraisos-fiscales-thierry-afschrift.html